Viajero perdido



I

Sentados en el bosque pasan rápido las horas.
Mientras nos miramos como personas extrañas.
Hay tensión. Tus bellos ojos parecen auroras
entre la infinita oscuridad de tus pestañas…

Estando lejos de nuestros cálidos hogares,
comenzamos a discutir con fría rudeza;
luego yo con frases apáticas y vulgares,
empiezo a profanar del amor su belleza…

Me callas tranquilamente con tus manos suaves
y con taciturna voz curiosa me preguntas:
«¿Cuáles han sido todas las misteriosas claves
de todas tus actuales relaciones difuntas?»

II

Me juras que jamás has amado. Yo te creo:
no sólo eres mujer, también inmortal diosa eres;
y, desde que ya no soy un amargado ateo,
¡le creo cada vez más a todas las mujeres!

Soy tu último y único amor, tú me lo aseguras,
y como prueba en tu delicado cuerpo llevas:
no solamente noveles besos y ternuras,
pero también miradas y caricias nuevas…

Reflexiono. ¡Soy un donjuán arrepentido!
Por eso te revelo todos mis amores muertos:
siempre fuiste mi destinación, pero he tenido
que peregrinar regalando besos yertos…

III

¡Amor, te he encontrado al fin! Abre tus brazos,
perdona la tardanza, fui un perdido viajero.
Ahora te ofrezco un corazón hecho pedazos,
¡pero sé que tú lo atesorarás entero!

No te preocupes, jamás tornaré la vista
hacia esos amores muertos. Amor, ten calma:
¡ya que altiva marcharás con paso de conquista
sobre los podridos cadáveres de mi alma!

Como zombis se despertarán a tu paso
y te verán como la diosa de mi universo;
con envidia y resignación te dirán acaso:
verus amori nunquam mori en su verso…

IV

Con las manos sostenidas, juntos nos perdemos
en el oscuro bosque. Luego atentamente escucho
tu voz diciéndome: «¡Por favor ámame mucho
para que juntos toda la eternidad duremos!»

«¡El amor me trajo a ti!» respondo al verte.
Sonriendo y vigilando tus bellos ojos te digo
que siempre en los sueños estuve contigo,
¡porque te amé mucho antes de conocerte!

Mi contaminado amor con tu corazón destilaste:
la misma luz que llegó a mis pupilas en el puerto,
vino del mismo sol que me iluminó en el desierto...

No importa si en el ayer de mi loca mente te aislaste,
ya que hoy la travesía por ti con un beso la concluyo:
¡ya que tú siempre serás mía y yo siempre seré tuyo!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: kevissimo

3 comentarios:

  1. Imposible leerlo sin dejarse arrastrar por una emoción profunda, incontenible. Parece ser un amor más divino que terrenal el que trae tan bellas letras, una conjunción de corazones casi perfecta, sabiendo que la única perfección en estas tierras puede alcanzarse en el amor divino.

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  2. Me gusta leer poesia
    Al pasar mis ojos por las letras
    Me transporto al mundo del poeta
    Sientiendo lo profundo del contenido
    Lo asumo como mio y lo vivo con cada
    Frase de inmenso senimiento de todo
    Lo vivido que se emposa en mi alma y
    Mis sentidos.
    Y el amor vivido nos transporta a lo
    Idealizado y divno.

    Tu poesia es mu profunda y significativa.
    Jose luis.
    .

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