¡Entierra a tu muerto!


I

Disfruta otros besos, otras caricias y llámale amistad:
ignoré los rumores, mas tu silencio hablaba por sí mismo,
me creíste ciego y sordo por estar tan distante,
navegué el infierno para saber que la distancia
no me hacía ingenuo ni sordo ni mucho menos ciego…

Rogué para escuchar todos esos secretos
que eran mejor que se quedaran en silencio,
para tu desgracia, ya es demasiado tarde:
la verdad ya reina en todos mis pensamientos,
¡maldición! Ahora ya no puedo optar qué pensar, 
pero mea culpa, mea culpa por escuchar…

¿Por qué besaste a ese hombre que de ti se reía?
Hubieras ahorrado esos besos para mí, ¡yo te quería!
Ese lascivo hombre solamente tu cuerpo usaba,
¡yo sentía eterno amor cada vez que te besaba!
Él lo que buscaba era sólo su placer,
¡yo lo que buscaba era sólo tu querer!

II

Estaba distante pero ya estoy de regreso.
Dices que extrañas la forma que te acariciaba,
luego me preguntas que por qué ya no te beso,
¡porque ya no eres la misma que yo antes amaba!

Hoy me has dañado, me has matado en vida,
arrastra mi cadáver en la vil memoria tuya
y entierra a tu muerto cuando el sol huya:
¡la noche perdona… pero la conciencia no olvida!

Acércate a la fosa y entierra tus mentiras,
¿ya para qué lloras cuando me miras?
No obstante, si hoy es mucha mi suerte…
¡también tú, mentirosa, entiérrate hasta la muerte!


© Elvis Dino Esquivel



Imagen: marcin0991

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