Mostrando las entradas con la etiqueta infinito. Mostrar todas las entradas

Guerreros de arena


Belicosos. Solitarios.
Perdidos... naufragan
en la eternidad de un desierto.
Cándidos guerreros de arena
obedecen los vanidosos deseos
de los palacios blancos...

Marchan, altivos,
metralla en mano
al pórtico laberíntico
del averno arenal...

Hiere natura, abrasa
su matutino páramo;
los guerreros sudan
y su silencio bebe la agonía...

La patria maquila la lealtad
de esos combatientes arenosos
que purifican su ingenua gloria
en la áurea lluvia negra...

En la batalla que ningún dios profirió,
enemigos invisibles aparecen
maldiciendo al foráneo
en su vernácula lengua
y los guerreros traducen
con enigmáticas balas...

Titanes indestructibles
que embisten herejes,
lanzan proyectiles
que derrumban memorias...

Las aves metálicas arrojan
en su vuelo, mensajes de libertad,
que solo descifraron aquellos
que al leerlos se entregaron a la noche...

Duelen... ¡oh, duelen! Esos estruendos infinitos
que no hirieron sus carnes,
pero aún hacen eco en la memoria...

(Sentimientos camuflados;
los valientes sollozan solo
bajo el gélido crepúsculo...)

Los guerreros poco a poco
se desvanecen y los cerrados
ojos de los ausentes los buscan.
Sombras aún naufragan
en las dunas perdidas...


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: marcmons007

Consuelo del ángel


«Con alivio, con humillación, con terror,
comprendió que él también era una apariencia,
que otro estaba soñándolo.»
Las ruinas circulares - Jorge Luis Borges

A un dios, un ángel desgraciado
su deprimente historia contó
y aquel dios a su lado, 
que al tanto oírla lloró, 
consolando al desdichado: 

– «No me cuentes más», le decía,
«de tu maldita suerte»,
y el ángel desventurado respondía:
– «Es tan grande la pena mía
que siento que causará mi muerte.»

El dios se entristeció 
y de tristeza sollozó tanto
que cuando el ángel vio 
tanto pesar, comprendió 
que es gran consuelo el llanto.

Y el ángel infeliz se decía:
«Con pésima suerte nací,
mas hoy encontré alegría:
ya no es tanta la amargura mía
pues hay un dios que llora por mí.»


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Michal Macku

La selva de la confusión


I

Como la fragancia de la flor que atrae insectos,
la corteza de mi cuerpo huele a su perfume,
puedo reconocer cuales fueron mis defectos
ahora que el desconsuelo ya no me consume.

Solamente en otoño solo he llorado,
el verano dejó de ser la tragedia,
la primavera ya es cosa del pasado
y el enigmático invierno es mi comedia.

¡Amar es sufrir! El amor se ha encendido
en sufrimiento. Cuando al fin se consuma,
mi corazón ya no continuará herido,
¡el presente lo extinguirá con su espuma!

Con la experiencia de un belicoso veterano,
mis sentimientos tienen noveles accesos,
hay corazones que cruzan el hondo pantano
y se hunden… ¡mi corazón ya dejó de ser de esos!

¡Mi corazón perdura con su fuerza! La palma
en cualquier ribera sobrevive sin su fruta.
Abandonado, se desvincula más de mi alma,
¡vivo sufre pero solo sufriendo disfruta!

En mis poemas invoco al pasado mil veces,
nunca mi ego deja de invocar ridiculeces,
¡ya que ni mil lágrimas, mil palabras, mil versos,
borrarán mi dolor de todos los universos!

Mi calvario fue la sacra cruz de mi grandeza,
¡hirió mi cuerpo y solo así alumbró mi cabeza!
Fue el explosivo patriótico que asesinó
a esa sin nombre ni rostro que me laceró.

II

¿Quieres sanarte por completo? Resígnate y llora,
mas llora en la soledad de la noche. El sufrimiento
es un invisible demonio que el humano adora.

Recuerda tu dolor cuando busques inspiración,
¡las lágrimas son los gritos confundidos del alma
que siempre brotan en esta selva de confusión!

Amaré el dolor porque el dolor perturba la paz:
tras perder a su amada, Popoca* sacrificó
su vida, tornándose en volcán con nívea faz.

III

Sin dolor, la dicha en esta vida no vale nada,
cuando sufro de dolor a veces la gloria invoco,
Leifr Eriksson fue un gran loco y descubrió un nuevo mundo:
entonces, sufriré y me convertiré en un gran loco.

En ocasiones mantengo cerrada la boca:
es mejor ser prudente y cauto de pensamiento,
taciturno e inmóvil como una sencilla roca,
¡qué charlatán, sutil y voluble como el viento!

¡Maldita selva confusa! Déjame tranquilo, en calma
vivir, sufrir y soñar con el pensamiento vacío;
del mundo serán las palabras que florecen de mi alma,
pero, ¡el oxígeno que entra a mis entrañas es muy mío!

Discúlpame fiel inspiración por haberme perdido
en esta selva de confusión. Vencido, resignado,
sollozaré riendo cada momento de haber vivido,
¡solo tú consuelas a este pobre poeta olvidado!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: The Fountain
_______________________________________________________
* En la mitología mexica, Popoca o Popocatépetl fue un valiente guerrero quién amaba a la doncella Iztaccihuatl.

Memorial Day


A aquellos que han
muerto por la patria

Era el último lunes de mayo. Al Cementerio
a mis brothers-in-arms fui a buscar. Cuando deletreaba
algún nombre conocido… sintiendo su cautiverio,
en los momentos que sufrimos juntos pensaba.

La noche estaba por caer... luctuoso y serio 
de la triste campana el luctuoso sonido vibraba; 
la silenciosa multitud salía del monasterio,
mientras las últimas plegarias recitaba

¡Con cada muda inscripción familiar sentía más frío!
Mis hermanos, mis amigos, ¡cuántos, cuántos
que valientes defendieron la patria aquí se hospedan!

Una lágrima brotó y recité: «¿A quién, Dios mío,
voy a encontrar en el batallón, si tantos,
tantos compañeros de lucha aquí se quedan?»


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Lee Teter