Amor altivo


Eres altiva y yo soy de tus eternos presos,
de esos que desdeñas y haces sentir inferior;
enfatizas esa banal belleza exterior,
pero no eres más que una envoltura de huesos.

Me amaste ayer, hoy solamente soy tu olvido. Ésos
que buscan inútilmente ser mis sucesores,
tratarán de recrear mi amor con sus amores
porque te besarán sobre mis antiguos besos.

Eres demasiado altiva y en tu ego te consumes;
preciosa pero con corazón tórrido y tierno,
¡tan tórrido como el miserable sol de invierno
y tan altiva que hasta tu excremento presumes!

Bórrame de lo más profundo de tu memoria
mientras te desecho a ti, mujer altiva e impura.
Ingiere el veneno de tu efímera hermosura
mientras borro mi nombre de tu trivial historia.


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Matt J. Sherman

Polvo cósmico


No, polvo mío, tierra súbita
que me ha acompañado todo el vivir.
Mirada final - Vicente Aleixandre

En mísero polvo nos convertimos
cuando concluya la vida terrena;
simples átomos libres cuando morimos
y simples granos perdidos en la arena.

Seremos una pequeña gota del océano
que solamente una burbuja llena;
una simple molécula pensadora
que aun siendo insignificante llora.

Un solo momento toma para que la mirada
vea por última vez el alto firmamento;
si la gloria es esa constelación estrellada,
entonces que un dios me reserve asiento.

Si nos perdemos en el abismo de la nada,
entonces, ¿por qué causa tanto sufrimiento?
¡Porque en el universo se pierde el rezo vano
de la ignorancia absurda del ser humano!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: BaxiaArt

Marino raso


A Steven Dodd, USN

Marino raso, hijo fiel de vecino,
que el falaz llamado patrio te trajo
a un mar y a un vil desierto del carajo
entrenado en potencial asesino.

¡Qué baladí es tu fúnebre destino!
¡Qué ínfimo es tu fatídico trabajo!
Solo luchas para acabar abajo
y limpiar sucia sangre del camino.

Ignoran las condiciones que habitas,
una zanja o una tienda en la maleza;
y el sufrimiento que callado gritas.

Sin embargo, alzas la valiente frente,
aunque morir pase por tu cabeza,
con osadía luchas por tu gente.


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: US Navy

Lejanía


I

Hoy con cariño te invoco y es porque quiero
que sepas que siempre fuiste mi tesoro.
¡Navegué mares y como marinero
te avisté como un islote de puro oro!

Tú sabes, como yo sé, que los defensores
de la amada patria consideran ultraje
pensar que el marinero cambia sus amores
tal como los ángeles cambian de plumaje.

¡Nadie, nadie podrá oponerse a mis anhelos
ni nadie podrá detener mis caminares!
Cuando navegue hacia ti, crecerán los cielos
y se acortarán las praderas y los mares.

Mi bohemio amor es de etéreo fuego
que arde y cruza a través de toda distancia;
se guía sin verte, porque que es muy ciego,
y navega a ti aspirando tu fragancia.

II

Tu fragancia hace delirar. En mi frente
recibo un beso perfumado que retoma,
de las brisas del belicoso Medio Oriente,
tu inconfundible dulce y cálido aroma.

Esa efusiva fragancia me destierra
y me vuelve a mi mustia realidad:
solo soy un marinero que en plena guerra
añora huir de su eterna soledad.

Los corazones que son expertos
cobran con el dolor nuevos amores,
¡la materia podrida de los muertos
hace también retoñar las flores!

Aunque por las penas sea acosada,
el alma nunca debe crecer perdida;
¡porque la misma sangre coagulada
puede cerrar cualquier mortal herida!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: a7md3mad

La selva de la confusión


I

Como la fragancia de la flor que atrae insectos,
la corteza de mi cuerpo huele a su perfume,
puedo reconocer cuales fueron mis defectos
ahora que el desconsuelo ya no me consume.

Solamente en otoño solo he llorado,
el verano dejó de ser la tragedia,
la primavera ya es cosa del pasado
y el enigmático invierno es mi comedia.

¡Amar es sufrir! El amor se ha encendido
en sufrimiento. Cuando al fin se consuma,
mi corazón ya no continuará herido,
¡el presente lo extinguirá con su espuma!

Con la experiencia de un belicoso veterano,
mis sentimientos tienen noveles accesos,
hay corazones que cruzan el hondo pantano
y se hunden… ¡mi corazón ya dejó de ser de esos!

¡Mi corazón perdura con su fuerza! La palma
en cualquier ribera sobrevive sin su fruta.
Abandonado, se desvincula más de mi alma,
¡vivo sufre pero solo sufriendo disfruta!

En mis poemas invoco al pasado mil veces,
nunca mi ego deja de invocar ridiculeces,
¡ya que ni mil lágrimas, mil palabras, mil versos,
borrarán mi dolor de todos los universos!

Mi calvario fue la sacra cruz de mi grandeza,
¡hirió mi cuerpo y solo así alumbró mi cabeza!
Fue el explosivo patriótico que asesinó
a esa sin nombre ni rostro que me laceró.

II

¿Quieres sanarte por completo? Resígnate y llora,
mas llora en la soledad de la noche. El sufrimiento
es un invisible demonio que el humano adora.

Recuerda tu dolor cuando busques inspiración,
¡las lágrimas son los gritos confundidos del alma
que siempre brotan en esta selva de confusión!

Amaré el dolor porque el dolor perturba la paz:
tras perder a su amada, Popoca* sacrificó
su vida, tornándose en volcán con nívea faz.

III

Sin dolor, la dicha en esta vida no vale nada,
cuando sufro de dolor a veces la gloria invoco,
Leifr Eriksson fue un gran loco y descubrió un nuevo mundo:
entonces, sufriré y me convertiré en un gran loco.

En ocasiones mantengo cerrada la boca:
es mejor ser prudente y cauto de pensamiento,
taciturno e inmóvil como una sencilla roca,
¡qué charlatán, sutil y voluble como el viento!

¡Maldita selva confusa! Déjame tranquilo, en calma
vivir, sufrir y soñar con el pensamiento vacío;
del mundo serán las palabras que florecen de mi alma,
pero, ¡el oxígeno que entra a mis entrañas es muy mío!

Discúlpame fiel inspiración por haberme perdido
en esta selva de confusión. Vencido, resignado,
sollozaré riendo cada momento de haber vivido,
¡solo tú consuelas a este pobre poeta olvidado!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: The Fountain
_______________________________________________________
* En la mitología mexica, Popoca o Popocatépetl fue un valiente guerrero quién amaba a la doncella Iztaccihuatl.

Amor callado


El amor hasta al más valiente y parlador enmudece,
muchos conflictos internos se crean para evitar
confesar un sentimiento que desespera y enloquece;
amar en silencio es de valientes: como el militar
que sobrevivió batallas y se rindió ante una dama:
¡no tienes idea de cómo se hunde en un gran abismo
aquel que callando ama y jamás su vasto amor proclama!
Del militar, la guerra no fue su mayor heroísmo:
fue amar a su musa a distancia sin confesar que la ama,
callar y disimular su amor, derrotarse a sí mismo.

Te amo en silencio, desmiento mi querer y me hundo
en la sigila interna que me mantiene siempre preso.
Encadenado, combato delirando por el mundo;
mi amor no confieso, pero con la mirada te beso.
No te inquietes que con mi admiración serás bien amada:
la boca callará el amor, pero jamás la mirada.
Si mis ojos te incomodan, con tu mirada de fuego
deberías cegarlos; sería misericordioso
que este mudo amor también fuera plácidamente ciego:
el silencio es tortura, el ocaso sería glorioso.


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: borda

Memorial Day


A aquellos que han
muerto por la patria

Era el último lunes de mayo. Al Cementerio
a mis brothers-in-arms fui a buscar. Cuando deletreaba
algún nombre conocido… sintiendo su cautiverio,
en los momentos que sufrimos juntos pensaba.

La noche estaba por caer... luctuoso y serio 
de la triste campana el luctuoso sonido vibraba; 
la silenciosa multitud salía del monasterio,
mientras las últimas plegarias recitaba

¡Con cada muda inscripción familiar sentía más frío!
Mis hermanos, mis amigos, ¡cuántos, cuántos
que valientes defendieron la patria aquí se hospedan!

Una lágrima brotó y recité: «¿A quién, Dios mío,
voy a encontrar en el batallón, si tantos,
tantos compañeros de lucha aquí se quedan?»


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Lee Teter

Adiós


“It was written I should be loyal
to the nightmare of my choice.”

Heart of Darkness - Joseph Conrad

Antes de partir mi mente me advierte
que silenciosa, inesperada y fiera,
como si la vil parca me siguiera,
tu recuerdo seguirá, ¡fucking suerte!

¡Por ti me largo y me largo sin verte!
Vivo al día como si no existiera
y viajo con mi mente prisionera
ante la idea de jamás tenerte.

Ingenuo fue creer que te tenía,
hoy soy olvido y, al ser un errante,
iré a donde pueda llamarte mía…

Y cuando me encuentre solo y distante,
voy a delirar en lenta agonía
tu sonrisa en los brazos de otro amante.



© Elvis Dino Esquivel

Imagen: IceDZerO

Golfo Pérsico


A Christian M. Beltrán, USN

¿Aún sientes en la profundidad de tu alma
ese absurdo ardor patriótico del cielo
que te incomoda dormir y soñar en calma?
Duerme marino que la muerte es vida:
deja que tu orgullo continúe en duelo
y desea, con tu dogma dormida,
volver a pisar ese rígido suelo.

Puto golfo que convierte en negras arenas
al inmenso mar. ¡Esta guerra importa poco!
¿Acaso habrá mayor tempestad que tus penas?
Mantén la frente en alto. Deja mientras tanto
los cobardes yihadistas te llamen loco,
y muéstrales tus armas en vez de tu llanto.

Tranquilo, que al fin la desolación humana
te devolverá esa ansia de sobrevivir:
¡marino, tu realidad vendrá mañana
pero antes tendrás que combatir y sufrir!

Golfo de gobiernos idiotas.
Golfo del combatiente oculto.
Golfo de las guerras remotas.
Deja de arder: ¡tu fuego inculto
no se extinguirá con sus gotas!


Jamás te escondas de ese golfo idiota,
ignora sus absurdas guerras y su clima,
¡porque a tu cuerpo ni a tu alma derrota!
Aunque tenga aires históricos de grandeza,
recuérdale que tu libertad se aproxima
y que te marcharás con ilustre firmeza
de sus negras aguas de ávida amargura.

Al evacuar ese golfo cruel, sonríele:
la sonrisa de la libertad perdura;
recuérdale al golfo que lo daña todo,
que ya no habrá algún marinero que vele.

La guerra en la vida es solamente un periodo:
todas las batallas que desatas a diario 
son un doloroso espejismo solamente,
que te tornan en el guerrero legionario
que combate para no perderse en su mente.


© Elvis Dino Esquivel

La amistad y el amor


Debe ser alentador
que un corazón, en verdad, 
sepa dar latidos de amistad 
entre latidos de amor.

La amistad no sufre de celos
que dejan en el alma huellas;
¿acaso celan las estrellas
al sol que aparece en los cielos?

Su sincera melancolía
solo comprensión atesora;
nunca se entristece, nunca llora,
y si llora, llora de alegría.

Y el amor, su fantasía
siempre se nutre del llanto
porque lo necesita tanto
como la flor el día.

La amistad es tan bella
como el brillo delicado
de un astro, que a su lado
deja brillar a otra estrella.

Y el amor es como el sol,
que no deja, por sus celos,
que iluminen los cielos
otra luz que no sea de su farol.

La amistad es un placer
que en nuestra alma reposa,
ya que es maravillosa
la amistad de una mujer.

Y el amor es un dolor
que a otra alma cela:
por eso el alma anhela
padecer torturas de amor.

¿Qué ocurre en el sentimiento
cuando este pesar le inflama?
¿Por qué disfruta, cuando ama,
de tan horrible tormento?

Es que encendido en emociones
el pecho se aprieta y queja
porque el latido no deja
amor para los dos corazones.

Es que brotan de sus latidos
caudalosos ríos de sangre rojos,
que fluyen del corazón a los ojos
y caen en lágrimas convertidos.

Es que se presta doliente
el razonamiento al corazón,
pues las sombras de la ambición
bloquean la luz de la mente.

Es que en enloquecido anhelo
el suave corazón se endurece;
es que el alma se engrandece
y cree rozar el cielo.

Es que piensa encontrar allí 
la infinita felicidad…
Amiga, ¿acaso no es verdad 
que el amor se siente así? 

Recuerda: su valor
mi corazón a tu corazón fía,
por eso, amiga mía,
yo te entrego mi amor.

El amor, que el destino ha bendito;
el amor, que es verdadero y ciego:
colosal, enorme te lo entrego,
por favor regrésamelo infinito.

Pues tú, que sabes amar,
perfectamente debes saber
donde saberlo poner
para que yo lo pueda encontrar.

Mis palabras no ignores, no,
por favor, mi querida amiga,
y que el destino te bendiga,
como siempre te bendigo yo.


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Nuhanotion

El dolor no mata



Mis últimos versos: Como no le alcanza
a mi inepta mente el placer de tu olvido;
a la tristeza de amarte sin esperanza,
me voy muriendo pensando en lo vivido.

Al desconsuelo de ver que otros amores 
nutren el corazón que nutrí un día, 
prefiero, bajo el pétalo de unas flores, 
soñar en que me adoras todavía.

¡Te quiero como siempre te he querido 
y es tan grande el deseo que a ti me ata, 
que para fugarme de tu invencible olvido, 
me mato delirando que el dolor no mata! 

¡Aprendí a venerarte cuando perdió trayecto
el mar y éste se desangró en las gélidas arenas!
Por el amor que aún tengo, le reclamaré afecto
a las mujeres que saben consolar las penas…

¡Adiós, hasta nunca! ¡Adiós, luz de mi olvidado puerto!
¡Beso la carta en la que grabo tu nombre divino,
ojalá al abrirle a la noche el corazón desierto
que en mis besos de muerto sientas la ausencia de Dino!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Mario Sánchez Nevado

Buscando el amor


«¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime!»
Miguel de Unamuno

Las corrientes marinas con voz armoniosa
se estremecen a impulso de la brisa fugaz;
la luminosa luna tranquila y hermosa
con hoguera dudosa
refleja en las ondas su descolorida faz.

La amante olvidada,
a la playa llegó desolada
buscando a su amor:
¡la brisa que ayer disfrutaba,
ahora a su cuerpo sopla el dolor!

Ayer alegre, brillante veía
dorado horizonte y dicha sin fin...
ahora melancolía;
¡en noches de tormentas y cruel agonía
en noches de neblinas, habrá de morir!

Sutil, sublime, tras nítido velo,
figura de duelo,
la pobre mujer su pie deslizó:
con voz de mensajera del cielo
en sueño inspirado de amor susurró:

«¡No tardes! La noche es muy hermosa,
la luna te ofrece su tierno resplandor
y tienen los mares su voz melodiosa,
y tiene mi corazón tesoros de amor.

«Te espera la noche estrellada,
te esperan las ondas llenas de gratitud;
ven que te llama suplicante tu amada,
a mi alma regrésale la anhelada salud.

«¡Pregunto a la brisa, pregunto a las estrellas,
mientras busco en las sombras tu imagen fugaz;
pregunto a las olas... pero ninguna de ellas
me responden… jamás encontraré la paz!»

Si el viento piadoso llevarte pudiera
la queja final del alma que vive en tu amor;
si en esas suplicas de amor recibieras,
mis tristes suspiros y mi último adiós.

Rodeada de flores se mira una losa,
las ondas marinas la cobijan en paz:
bajo ella la doliente mujer reposa,
con ella la muerte cubrió su faz.

Su nombre repite la voz del poeta;
cantares le entona de cariñoso dolor,
y en torno a su tumba atravesándola inquieta
la corriente susurra: «aquí yace el amor.»


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: BaxiaArt

Versos libres


Sigo prisionero,
mi mente sigue en estado de alerta.
Me ha elegido la misteriosa puerta
y ahora busco tu abrigo;
muero, siempre muero,
pero soñando contigo.

***

¿Qué callará tu mirada inocente
que con filosa espada defiendes?
En tus ojos mil antorchas enciendes
pero solo una vela en tu frente.

***

En todos los ciclos te encuentro
y en todos los ojos tristes te miro;
sé que existes en todas las vidas
porque siempre renaces conmigo.

***

Para mi hermano Ali
al amor de su vida

Cuando el sol se esconde, cuando se oculta el día,
y cuando la noche extiende su manto sagrado,
mi corazón sonriendo te llama con alegría:
¡y tú te asomas en el fondo de la memoria mía,
como una estrella blanca sobre un cielo nublado!

***

La enfermera deliró que dulcemente
la sombra del marinero se acercaba,
y en los sutiles jazmines de la frente,
con su boca de olvidado la besaba.

***

No te prometo ninguna estrella,
ya que cada vez que te bese
en tus labios dejaré mi huella.

***

Fuiste un instante, infinita y ansiosa
por amor hacia mí descendiste;
¡Eres mitad sueño y mitad diosa!
Te amé todo el tiempo que exististe.

***

Mi vida es como otra noche por ser oscura, 
pero te pertenece siendo así; 
vale más que mi vida toda tu ternura,
ya que entera tú me la diste a mí.

***

Mi pecho es un extenso cementerio
y mi corazón su único ataúd;
cuando lentamente mueras en mí,
ya sabes cuál será tu ínfimo sitio.

***

El individuo que siempre vacila,
corrompe el amor. Aquel que ama en vano
jamás su conciencia estará tranquila:
¡el amor no es un lago, es un océano!

***

Hoy me has dañado, me has matado en vida,
arrastra mi cadáver en la vil memoria tuya
y entierra a tu muerto cuando el sol huya:
¡la noche perdona… pero la conciencia no olvida!

***

Ella, la que a mi corazón había maltratado, 
ya se había coronado sobre mis emociones.
Si su arma poderosa fueron sus potentes dones,
¡más honorable que derrotar, es ser derrotado!

***

Te doy por muerta cuando aún no has nacido,
te juzgo por el daño que aún no me has hecho:
fantasía mía, eres solo un falso latido
que engaña al cadáver dormido
que cargo en el pecho.

***

La musa lo amó con la eternidad de una hora,
lo conoció alegre, valiente y caballero;
y por orgullo femenil, traidora,
con un «te estimo» respondió a un «te quiero».

***

¡Mírame y mírame con tus ojos divinos!
Elimina de mi alma toda su tristeza
para que en tus sutiles ojos cristalinos
pueda ver reflejada mi propia belleza.

***

Si al despertar mañana a mi lado sigues
te confesaré justo cuando me mires:
¡qué eres diosa creadora de mi mundo;
sin tu gravedad, soy un astral vagabundo!

***

Los poemas de mi vida son la historia,
sufrimientos de un herido corazón;
y siendo muy tuyo mi adorada gloria,
¡tuya mi vida como mis poemas lo son!

***

Las lágrimas que al brotar
tristes, buscando un consuelo,
son como las aguas del mar,
¡saladas suben al cielo
y dulces son al bajar!

***

Eras en mi mente un colorido y vivo recuerdo,
pero al verte de nuevo le has borrado su color:
tu ahora descolorida faz pudrió en mi memoria
la ya antigua historia de tu ya antiguo amor.

***

Tan alegres las horas vienen,
pero tan tristes las horas se van;
hay momentos que se mantienen,
pero hay recuerdos que nunca se irán.

***

Esos amores mal pagados,
esos afectos mal correspondidos,
son corazones enflorados
pero corazones sin nidos.

***

Qué alegre consuelo alma mía
tienen los dolores terrenos,
¡el pensar que cada día
van teniendo un día menos!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Borda

Madrid


Madrid ya no tiene muralla
pero aun sigue llena de piratas,
nadie la defiende y nadie la ataca.
Cree ser una ciudad
y sigue siendo una villa.

Todos los universos caben aquí:
calles de fachas sin quehacer
y barrios medio perroflauteros.
Se improvisan habitaciones
para refugiar al que busca ser libre
sin ventana y con mucho que ver.

Todas las calles dan para Sol
y nadie quiere pasar por allí.
Los balcones se asoman
hasta los que no quieren ser testigos
de los hechos que nunca ocurren.

La habitan hasta quienes aún no han nacido
ni nacerán sin antes ya estar muertos.
Caminan los que que van a todos sitios,
una bolsa en mano sin motivo alguno.

Los enfermos que están sanos
dejan papeles sucios en las calles
que confunden con el prado.
En los parques se echan a tomar el sol
y en las terrazas se toman una caña
aunque esté lloviendo indiferencia.
Nadie tiene la culpa
ni nadie conoce a nadie
pero todos son vecinos
hasta el raro solitario
que dice ser amigo de todos
y que todo lo sabe aunque nada sabe.


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Juan de la Corte

Lost Cause


¡Ya quiero combatir! Desesperado
lo grito aunque combatiendo muriera,
mi rancio destino con su huella austera
el amor de la patria me ha cegado.

A morir lejos estoy condenado,
dimito de la vida placentera;
huyo de la sociedad carroñera
que un abismal vacío en mí ha dejado.

Conocer quiero a la temida muerte,
atravesar sus puertas eternales
donde no gobierna la brutal suerte.

Muerte, llévame a tus negros umbrales
y deja atrás mi torpe cuerpo inerte,
quiero descansar con los inmortales.


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Benjamin Haley